2Salpimienta las rodajas y pásalas por harina. Déjalas reposar en la harina durante 5 minutos.
3Bate los huevos en un bol. Pasa las rodajas de patata por el huevo batido.
4Fríe las patatas en aceite de oliva a 180 °C durante 2-3 minutos, hasta que la capa de huevo esté dorada. Reserva.
5Pica la cebolla y póchala en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva y una pizca de sal, hasta que esté transparente y ligeramente tostada.
6Machaca en un mortero el ajo con una pizca de sal, el perejil y el azafrán hasta obtener una pasta. Añade un poco de agua para recoger toda la mezcla.
7Vierte la mezcla del mortero en la sartén con la cebolla y cocina hasta que el líquido se evapore.
8Coloca las patatas en el fondo de una cazuela y añade encima la mezcla de cebolla y majado.
9Cubre con el caldo de pollo y deja estofar durante 20-30 minutos, hasta que las patatas estén tiernas.
10Si es necesario, ajusta la textura de la salsa con un poco de maicena disuelta en agua fría.