1Mezcla 300 g de queso costeño con 60 g de azúcar y reserva.
2Calienta la leche a 38–43 °C. Agrega 50 g de azúcar y la levadura seca activa. Deja reposar 10 minutos hasta que burbujee.
3En la batidora, coloca la harina panadera, la sal a un costado, la mezcla de levadura activada y el huevo. Amasa hasta integrar.
4Incorpora la mantequilla a temperatura ambiente poco a poco. Amasa durante 10 minutos hasta que la masa esté elástica y suave.
5Forma una bola con la masa y colócala en un bol engrasado. Deja fermentar 1½ a 2 horas hasta que doble su tamaño.
6Desgasifica la masa y divide en porciones de 50 g.
7Estira cada porción en forma de rectángulo, rellena con la mezcla de queso y azúcar, y enrolla formando bollitos. Sella bien los bordes usando un poco de agua.
8Coloca los bollitos en una bandeja y deja fermentar 40–60 minutos.
9Barniza con huevo batido y coloca encima un poco de queso costeño y azúcar.
10Hornea a 180 °C durante 20 minutos o hasta que estén dorados.