1Preparar la mermelada: En una olla, colocar las frutillas picadas y 50 g de azúcar. Cocinar a fuego medio, revolviendo ocasionalmente, hasta que espese. Dejar enfriar.
2Preparar el relleno de cheesecake: Mezclar el queso crema frío, 38 g de azúcar y 0,5 cucharadita de vainilla hasta obtener una mezcla homogénea. Porcionar en pequeñas bolitas y llevar al congelador.
3Preparar la masa de galletas: Batir la manteca muy blanda con 200 g de azúcar hasta que esté cremosa. Agregar el huevo y 2 cucharaditas de vainilla, y mezclar bien.
4En otro bol, mezclar la harina, polvo de hornear, bicarbonato y sal. Incorporar los ingredientes secos a la mezcla de manteca y mezclar hasta integrar.
5Agregar la mermelada de frutilla enfriada y mezclar suavemente para lograr un efecto marmolado.
6Dividir la masa en porciones iguales. Aplanar cada porción, colocar una bolita de relleno de cheesecake en el centro y cerrar formando una bolita uniforme.
7Opcional: Pasar cada bolita por azúcar extra para rebozar.
8Colocar las galletas en una bandeja para horno forrada con papel manteca.
9Hornear a 180°C durante 12-15 minutos o hasta que estén doradas en los bordes.