1En una olla, calienta el aceite vegetal junto con el jengibre trozado, el anís estrellado, la rama de canela, los clavos de olor y la parte blanca del cebollín a fuego medio-bajo durante 10-15 minutos para infusionar los sabores.
2Mientras tanto, en un bol grande mezcla el ají en hojuelas, la pimienta, el ajo picado, la sal, el azúcar y las semillas de sésamo.
3Cuando el aceite esté bien caliente y casi al punto de humo, retira las especias sólidas y vierte cuidadosamente el aceite caliente sobre la mezcla de ají en hojuelas y especias.
4Revuelve bien la mezcla y deja que se enfríe hasta que deje de burbujear.
5Añade la salsa de soya y el glutamato monosódico (si lo usas), mezcla nuevamente.
6Deja enfriar completamente y guarda el aceite picante en un frasco limpio y seco. Consérvalo en la despensa hasta por tres meses.