1Añade el pollo picado a un bol junto con la sal, pimienta negra, pimienta blanca, ajo en polvo, cebolla en polvo, fécula de maíz y huevo. Mezcla muy bien hasta que la mezcla esté suave, pegajosa y bien combinada.
2Forma la mezcla de pollo en pequeñas formas de nuggets y colócalas en el congelador durante unas horas o hasta que estén congeladas.
3En un bol, combina la harina de trigo, fécula de maíz, sal, pimienta negra, pimentón o chile en polvo y ajo en polvo. Añade el agua poco a poco y bate hasta obtener una masa suave que cubra los nuggets pero que aún gotee ligeramente.
4En otro bol, mezcla la harina de trigo y la fécula de maíz para el rebozado seco.
5Unta ligeramente tus manos con aceite. Cubre cada nugget primero en la mezcla seca y luego sumérgelo en la masa húmeda.
6Calienta el aceite vegetal a fuego medio (aproximadamente 175°C).
7Fríe los nuggets en tandas hasta que estén dorados y completamente cocidos, dándoles la vuelta ocasionalmente, durante unos 4–5 minutos en total.
8Retira y escurre sobre papel absorbente o una rejilla. Deja reposar 1–2 minutos antes de servir.