2Seca las pechugas de pollo y sazónalas generosamente con sal, pimienta negra, orégano, paprika y ajo en polvo por ambos lados.
3Calienta un sartén grande a fuego medio-alto y dora el pollo por 4-5 minutos por lado hasta que esté dorado. Retira el pollo y reserva.
4En el mismo sartén, baja el fuego y sofríe la cebolla picada hasta que esté traslúcida. Añade el ajo rallado y cocina por 30 segundos.
5Vierte la crema espesa, raspando el fondo del sartén. Lleva a un hervor suave. Apaga el fuego e incorpora el queso parmesano. Agrega la espinaca fresca y mezcla hasta que se ablande.
6En un molde para hornear de 23x33 cm, coloca una capa con los ramilletes de brócoli fresco.
7Corta el pollo dorado en cubos y distribúyelo sobre el brócoli. Vierte la salsa Alfredo sobre el pollo y el brócoli. Espolvorea el queso mozzarella rallado por encima.
8Hornea durante 25 minutos, o hasta que el brócoli esté tierno y el queso esté dorado y burbujeante.
9Adorna con perejil fresco picado antes de servir.