1Día 1: Mezcla 50 g de harina integral con 50 g de agua embotellada en un tarro de cristal. Remueve hasta obtener una papilla espesa. Cubre el tarro con una tela o film con agujeritos para que respire. Deja reposar 24 horas a temperatura ambiente (22–26°C).
2Día 2: Añade 50 g de harina integral y 50 g de agua embotellada a la mezcla. Remueve bien y deja reposar otras 24 horas.
3Día 3: Desecha la mitad de la mezcla. Añade 50 g de harina integral y 50 g de agua embotellada. Remueve y deja reposar 24 horas.
4Día 4: Desecha la mitad de la mezcla. Añade 50 g de harina integral y 50 g de agua embotellada. Remueve y deja reposar 24 horas. Si la temperatura supera los 30°C, alimenta dos veces al día.
5Día 5: Desecha la mitad de la mezcla. Añade 50 g de harina de fuerza y 50 g de agua embotellada. Remueve y deja reposar entre 2 y 4 horas, hasta que la masa duplique o triplique su tamaño y esté llena de burbujas.
6Conservación: Guarda la masa madre en la nevera. Cada 5–7 días, desecha la mitad y añade la misma cantidad de harina y agua para mantenerla activa.